Feminismo en baja

Este es uno de los temas más comentados en la política regional de este abril de 2026. El fenómeno de una Ministra de la Mujer tomando distancia del «feminismo tradicional» no es un hecho aislado, sino una tendencia que se ha visto en varios países (especialmente en contextos como los de Argentina o Chile), donde los cambios de gobierno han traído perfiles más conservadores a estas carteras.

Cuando una ministra de este ramo se distancia del feminismo, generalmente lo hace bajo las siguientes premisas:


1. El giro hacia el «Feminismo de la Libertad» o «Individual»

Muchas ministras actuales prefieren alejarse del feminismo que consideran «colectivista» o «ideologizado». Su discurso suele centrarse en:

  • Igualdad ante la ley: Sostienen que no deben existir privilegios ni tribunales especiales, sino una justicia ciega al género.
  • Autonomía económica: En lugar de cupos laborales o subsidios, enfatizan el emprendimiento y el mérito individual.

2. El enfoque en la «Familia» por sobre el «Género»

Un punto de quiebre común es el cambio de nomenclatura. En varios países, se ha propuesto (o ejecutado) renombrar los «Ministerios de la Mujer» como Ministerios de la Familia o de la Infancia.

  • La postura: Argumentan que los problemas de las mujeres deben abordarse dentro del núcleo familiar y no como una lucha de poder contra los hombres.
  • La crítica feminista: Las activistas denuncian que esto invisibiliza la violencia específica que sufren las mujeres por el hecho de serlo.

3. La posición sobre las Falsas Denuncias

Como mencionábamos antes, este es el tema donde la distancia se hace más evidente. Mientras el feminismo clásico pide proteger la credibilidad de la víctima, una ministra que toma distancia suele:

  • Pedir neutralidad total del Estado.
  • Apoyar leyes que castiguen con dureza a quienes mienten, argumentando que el ministerio debe proteger «a todas las personas» y no solo a un género.

4. ¿Quiénes representan este perfil hoy?

  • En Argentina: Tras la disolución del Ministerio de las Mujeres y su absorción por otras áreas, los funcionarios a cargo han sido explícitos en decir que «la violencia no tiene género» y en rechazar la Agenda 2030.
  • En Chile (Debate actual): Ante el crecimiento de sectores de derecha, se ha cuestionado el rol del Ministerio de la Mujer, sugiriendo que debería enfocarse en la maternidad y la conciliación familiar más que en la identidad de género.

¿Por qué sucede esto ahora?

Este distanciamiento responde a un clima social de fatiga o reacción (backlash). Muchos gobiernos interpretan que una parte de la sociedad siente que las políticas de género fueron «demasiado lejos» o que descuidaron la presunción de inocencia de los hombres.

El gran dilema: Si el Ministerio de la Mujer se aleja del feminismo, las organizaciones civiles se preguntan: ¿Quién queda para defender los derechos específicos conseguidos en las últimas décadas?